Descripción
Si quieres que tu salón brille con luz propia (literalmente), este jarrón dorado es la pieza clave. Tiene esa elegancia natural que levanta cualquier mueble un poco "soso" y lo convierte en el centro de todas las miradas, sin necesidad de hacer obras.Aunque tiene ese acabado metalizado tan conseguido, en realidad es de cerámica, lo que le da una solidez y un tacto de mucha calidad.Lo que más me gusta es el juego de texturas: combina un cuello liso y brillante con un cuerpo de efecto estriado (como rayado), lo que crea unos reflejos preciosos y evita que se vea plano o aburrido.Tiene una altura de 28 cm, un tamaño estupendo para que destaque sobre un aparador o una mesa auxiliar sin resultar un armatoste.La boca es estrecha, así que te lo pone fácil: con una sola rama de eucalipto o una flor de tallo largo ya lo tienes vestido. Incluso vacío queda de lujo como escultura moderna.Un consejo de amiga: para limpiarlo, usa solo un paño suave y seco. El acabado dorado es delicado y no quiere