Descripción
Mira, los cereales saben mejor en un cuenco bonito, eso es así. El cuenco Bérénice de porcelana blanca y dorada es para que te sientas especial incluso cuando estás desayunando en pijama y con prisas. Tiene el tamaño justo para el café con leche, la fruta o una sopa rápida de esas que te haces cuando no te apetece cocinar.Elegancia diaria: ese filo dorado convierte un simple bol en una pieza de vajilla "de la buena". Queda precioso en la mesa y le da un aire sofisticado a cualquier comida, por humilde que sea.Porcelana fina: es ligero, agradable al tacto y blanco nuclear. Nada que ver con esos cuencos de loza gorda que pesan un quintal y se ponen grises con el tiempo.Práctico (aunque no lo parezca): no te dejes engañar por el dorado, este cuenco es un todoterreno. Microondas y lavavajillas, faltaría más. Porque la vida es demasiado corta para fregar a mano, y menos por la mañana.El consejo de experta: úsalo también para poner aperitivos cuando tengas visita. Unas aceitunas o unos frut